Las aventuras del Peregrino Pickle

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Neal se tumbó en la bañera que venía con la habitación de invitados. La había llenado con agua humeante para intentar aliviar el dolor de su cuerpo y de su alma. El primer sorbo de escocés extendió una calidez relajante por sus entrañas y al cabo de unos minutos fue capaz de sacar su ejemplar en rústica de Las aventuras del peregrino Pickle y perderse en el siglo XVIII. Que era, en cualquier caso, el objetivo de su vida.

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WINSLOW, Don. Un soplo de aire fresco. Mondadori, 2013.

 

Bruce Springsteen – State Trooper

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Por el rabillo del ojo, Ben distingue el coche de la Patrulla de Caminos de California, aparcado en la mediana de la autopista.

Están al acecho, como la muerte.

(El cáncer, los ataques al corazón, los aneurismas: todos esperan pacientemente en la mediana.)

Ruega que el poli tenga algo mejor que hacer y repite para sí una canción de Springsteen («Mister state trooper, please don’t stop me, please don’t stop me, please don’t stop me»), no por temor a los años en la cárcel, sino porque supondría la muerte de O. Mira por el espejo retrovisor para si el poli arranca («Por favor, no me haga parar; por favor, no me haga parar»), pero no lo hace.

¡Carajo! Ben no puede respirar.

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WINSLOW, Don. Salvajes. Madrid : Martínez Roca, 2011.