Bruce Springsteen – State Trooper

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Por el rabillo del ojo, Ben distingue el coche de la Patrulla de Caminos de California, aparcado en la mediana de la autopista.

Están al acecho, como la muerte.

(El cáncer, los ataques al corazón, los aneurismas: todos esperan pacientemente en la mediana.)

Ruega que el poli tenga algo mejor que hacer y repite para sí una canción de Springsteen («Mister state trooper, please don’t stop me, please don’t stop me, please don’t stop me»), no por temor a los años en la cárcel, sino porque supondría la muerte de O. Mira por el espejo retrovisor para si el poli arranca («Por favor, no me haga parar; por favor, no me haga parar»), pero no lo hace.

¡Carajo! Ben no puede respirar.

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WINSLOW, Don. Salvajes. Madrid : Martínez Roca, 2011.

 

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Tarta Tatín

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—El hombre a quien tengo que imitar, ¿se alimentaba a la francesa incluso en Asia?

—Es lo que tengo entendido.

—¿Cómo se las ingenió?

—Con dinero —replicó Solange, como si fuese lo más obvio del mundo—. El dinero da pie a todo.

—¿Por eso trabaja para los americanos? —preguntó él, que se arrepintió en el acto y se cuestionó por qué había experimentado el impulso de ofenderla.

Tout le monde —respondió Solange—. En nuestros días todos trabajamos para los americanos. —«Incluido tú, mon ami», pensó, sonrió y se incorporó de la silla—. He preparado una tarte tatin. ¿Le apetece?

—Me encantaría.

—¿Café?

—Si tiene, prefiero té.

—Nicholai, a partir de ahora tomará café —puntualizó Solange—. Un express avec une cigarette.

La mujer se marchó y al cabo de un minuto regresó con la tarta de manzana, el café expreso y un paquete de Gauloises, que dejó sobre la mesa.

—Le ruego que disculpe mi descortesía —dijo Nicholai—. Ya no estoy acostumbrado a conversar.

Probléme.

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 WINSLOW, Don. Satori. Barcelona, Roca, 2012.

Para ilustrar cómo se hace una Tarta Tatin en condiciones, que básicamente es una tarta de manzana dada la vuelta, me ha gustado mucho este vídeo de canal cocina.

Y para completar el acercamiento a las tartas de manzana, esta receta que me encantó de las recetas de MJ.

The Pogues – Danny Boy (2)

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Estaban sentados en el apartamento de Graham en la calle Veintiséis, entre la Segunda y la Tercera. El piso parecía un quirófano, solo que más pequeño. La encimera de la pequeña cocina resplandecía, y el fregadero, el grifo y las llaves brillaban tan puros como el alma de una niña católica de siete años recién salida de confesión. Neal no conseguía entender cómo un manco podía hacer una cama con las sábanas tan tirantes y ajustadas que podrías cortarte con ellas. El cuarto de baño contenía un retrete que hacía necesarias las gafas de sol, un lavabo igualmente deslumbrante y una ducha, sin bañera. («No me gusta estar tumbado en agua sucia.») Graham se había mudado hacía diez años porque era un barrio de irlandeses tirando a prósperos. Lo que no había previsto era que todos los irlandeses tirando a prósperos se estaban trasladando a Queens. Solo volvían al barrio los sábados por la noche para sentarse en una taberna local a escuchar canciones que conminaban a matar a los ingleses, sanguinarios conciertos puntuados por sensibleras interpretaciones de la temida «Danny Boy».

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WINSLOW, Don. Un soplo de aire fresco. Barcelona : Mondadori, 2013.

Whisky escocés

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—Soy John Chase y me voy a tomar un escocés. ¿Qué va a tomar usted?

—Escocés está bien, gracias.

—Escocés está bien, de nada. ¿Soda o agua?

—Solo.

—¿Hielo?

—El señor Campbell, mi profesor de ciencias en quinto, me enseñó que el hielo se funde y se convierte en agua.

—El señor Campbell no bebía lo suficientemente deprisa. Aquí tiene.

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WINSLOW, Don. Un soplo de aire fresco. Barcelona : Mondadori, 2013.

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons es de rpeschetz

Conflicto asimétrico

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Que les den.

De acuerdo, pero ¿como?

Ahora que la guerra civil del cartel de Baja se libra al norte de la frontera, aquello es el Lejano Oeste.

De modo que cambian las normas para todos los envíos, ya sean de efectivo, de droga o de las dos cosas.

Son órdenes de Lado:

Tres coches: el que lleva la carga, uno delante y otro detrás. Todos parecen puercoespines: van repletos de armas y de pistoleros.

¿Cómo se derrota a algo así?

Antes las llamaban «guerrillas», pero ahora se les da otro nombre: «conflicto asimétrico».

Es increible que haya gente capaz de inventar semejantes términos.

¡Conflicto asimétrico!

Otro nombre para la misma cosa.

El pequeño contra el grande.

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WINSLOW, Don. Salvajes. Madrid : Ediciones Martínez Roca, 2011. p. 283

La imagen, en Flickr, es de Oriol Lladó

Miles Davis – Bitches Brew

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—Deja que yo me encargue.

—¿Qué dices?

—Que me dejes hacerlo a mí —dijo Frank.

«Estáis cagados de miedo, tíos. Os entrará pánico y arremeteréis contra él hasta no dejar nada. Si hay que hacerlo, dejadme que yo lo haga rápido y limpiamente. Se lo debo. Es mi amigo.»

Frank lo encontró en el dojo. En el equipo de música sonaba a todo volumen Bitches Brew, de Miles Davis. Frank entró y vio a Mac de pie sobre una pierna temblorosa y tirando patadas al saco con la otra. El saco apenas se movía. Mac ni siquiera se dio cuenta de que estaba allí.

Frank se acercó y le metió dos balas del 45 en la nuca. Después se fue a su casa, sacó del garaje su vieja tabla de surf larga y grande y la enceró bien; se fue al mar y dejó que las olas lo machacaran.

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WINSLOW, Don. El invierno de Frankie Machine. Madrid: Martínez Roca, 2010. p. 310

John Wayne

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Van a buscar a Ben al aeropuerto John Wayne.

Según Chon, es imposible que no te guste un aeropuerto bautizado con el nombre de un cowboy insumiso, un héroe de guerra de película que convirtió su amaneramiento patituerto en el sello característico de un macho que era una máquina de ganar dinero. En aquella época, se compró medio sur del Condado de Orange, prácticamente era el dueño de la playa de Newport y venía a ser como si «A la mierda el cine: lo que deja dinero es la propiedad inmobiliaria».

Vaya por Dios.

Todos aquellos tíos —Wayne, Hope, Crosby— compraron grandes trozos del sueño californiano —la playa de Newport, Palm Springs, Del Mar— y lo vendieron como vendían sus fantasías del celuloide. El sol, la vela y el golf.

Mucho golf

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WINSLOW, Don. Salvajes. Madrid : Ediciones Martínez Roca, 2011. p. 70

La imagen, en Flickr, es de -Mercedes1976-