Ermita de San Juan de Arriaga

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—¡Joder, Kraken! No te pongas así. Nunca lo había pensado de esa manera.

—Sí, Lutxo. Sí que lo habías pensado, pero eres incapaz de ver más allá de tu maldita mesa de redacción. Hazme llegar esos sobres antes de que hable con el juez y os cierre el puñetero periódico.

Le di la espalda y abandoné el parque junto a la ermita juradera de San Juan de Arriaga donde, siglos atrás, la cofradía de Arriaga se reunía para defender sus intereses. El tiempo no había cambiado demasiado nuestras costumbres: vitorianos luchando contra vitorianos, alaveses matando a alaveses.

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GARCÍA SÁENZ DE URTURI, Eva. El silencio de la ciudad blanca. Planeta, 2016

La imagen, con licencia Creative Commons es de Wikimedia Commons.

 

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El coño de Ibarrola

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—¿Dónde habíais quedado?

—En El coño. Quiero decir, en la escultura esa del agujero de General Loma, junto a la plaza de la Virgen Blanca.

—La mirada, Peio. Se llama La mirada —dije, con una sonrisa.

No había manera de que nadie en Vitoria lo llamase de otra forma. Era un bloque vertical de cinco metros y medio de mármol gris con un agujero desde el que se veía la estatua de la Virgen Blanca, y también mi portal.

GARCÍA SÁENZ DE URTURI, Eva. El silencio de la ciudad blanca. Planeta, 2016

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Vitoria, desde el "Coño"

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons es de Álvaro Remesal Royo

Extrechinato y tu – Abrazado a la tristeza

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Alguien que me conocía muy bien, probablemente Estíbaliz, habló más de la cuenta y contó que mi canción favorita era el Abrazado a la tristeza de Extrechinato y tú, y por los altavoces de mi plaza comenzó a escucharse la primera estrofa que yo había repetido billones de veces:

He salido a la calle abrazado a la tristeza.

Vi lo que no mira nadie y me dio vergüenza y pena.

Los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas,

los ancianos encorvados, parece que la tierra les llama.

Para el imaginario popular de la ciudad quedó que el abuelo no se separó de mí, que no comió, que no durmió, que ni siquiera bebió agua y que los médicos entendieron que aquel hombre había echado raíces y nadie iba a sacarle de la UCI si no era con los pies por delante.

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GARCÍA SÁENZ DE URTURI, Eva. El silencio de la ciudad blanca.: Planeta, 2016

Sacamantecas

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 El Sacamantecas era nuestro Jack el Destripador alavés, estrella imprescindible en todas las formaciones de Perfiles Criminales a las que había acudido.

Juan Díaz de Garayo Ruiz de Argandoña, nacido en 1821 en Eguílaz, un pueblecito de la Llanada Alavesa, asesinó, violó y mutiló a seis mujeres, cuatro de ellas prostitutas, y murió por garrote vil en la antigua prisión del Polvorín Viejo.

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GARCÍA SÁENZ DE URTURI, Eva. El silencio de la ciudad blanca. Planeta, 2016

La imagen es de la Wikipedia