Política 02

(…)

—Tú aborreces la política, ¿verdad, papá?

—Me gusta decir que sí.

—Pero yo creía…

—Soy como aquel hombre que dice odiar el teatro pero nunca se pierde una representación. Pretende hacer creer a los demás que es su amigo el que lo arrastra a verlas. Aun así, es capaz de citar cada verso de Terencio.

—De manera que, en secreto, te encanta la política.

¡No! Pero está en el aire que respiro y no me preocupo de dejar de respirar. Dicho de otra forma: la política es la enfermedad de Roma a la que no soy más inmune que otros.

Frunció el entrecejo y preguntó:

—¿Qué quieres decir?

—Determinadas enfermedades son peculiares de determinadas tribus y naciones. Tu hermano Metón dice que allá en la Galia hay una tribu en la que todo el mundo nace sordo de un oído. Tú has oído decir a tu madre que hay un poblado a orillas del Nilo en donde todo el mundo corre en desbandada cuando se acerca un gato. Y en una ocasión leí que los hispanos padecen de una forma de putrefacción de la dentadura que sólo pueden curar bebiéndose su propia orina.

—¡Papá! —Diana arrugó la nariz.

—No todas las enfermedades son de origen físico. Los atenienses eran adictos al arte; sin él se volvían irritables y estreñidos. Los alejandrinos viven del comercio; venderían el suspiro de una virgen, de encontrar la manera de embotellarlo. He oído decir que los partos padecen hipomanía; clanes enteros guerrean entre ellos por un buen semental.

Bueno, la política es la enfermedad de Roma. Todos en la ciudad la acaban cogiendo tarde o temprano, hasta las mujeres hoy en día. Nadie vuelve a recuperarse. Es una enfermedad insidiosa, con síntomas perversos. Distintas personas la sufren de maneras diversas, y otros no la padecen en absoluto; a uno lo deja tullido, a otro lo mata y a otro lo engorda y lo fortalece.

—Entonces, ¿qué es? ¿Algo bueno o algo malo?

—Simplemente romano, Diana. Si es bueno o malo para Roma, no te lo sabría decir. Nos ha hecho gobernantes del mundo. Pero empiezo a preguntarme si no será nuestro final.

(…)

SAYLOR, Steven. Asesinato en la Vía Apia. Booket, 2007

Juegos Deportivos Centroamericanos San José 2013

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons es de Johnny Araya Monge

 

Política 01

(…)

—Pero ¿por qué se pelearon?

—Clodio y Milón han sido enemigos mucho tiempo, Diana.

—¿Por qué?

—¿Por qué dos hombres suelen ser enemigos? Porque quieren la misma cosa.

—¿Una mujer?

—En algunos casos. O bien un chico. O el amor del padre. O una herencia, o un trozo de terreno. En este caso, Clodio y Milón querían poder.

—¿Y no podían tenerlo los dos?

—Al parecer, no. En ocasiones, cuando dos hombres ambiciosos son enemigos, uno de los dos debe morir para que el otro continúe viviendo. Por lo menos, así es como generalmente se resuelve, tarde o temprano. Es lo que los romanos llamamos política.

(…)

SAYLOR, Steven. Asesinato en la Vía Apia. Booket, 2007

Pelea de Gallos

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Gianfranco Cardogna