Eric Clapton – Rambling on My Mind

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Tuve que esperar largo rato. Tanta espera me ponía un poco nervioso, por lo que empecé a cantar para mí. Desgrané todas las versiones de Rambling on My Mind que conocía. Una canción versionada hasta la saciedad. Suele considerarse que es una canción tradicional, porque nadie sabe quién la compuso. Ni de dónde procede. De la zona del delta del Mississippi, lo más probable. Es una canción sobre culos de mal asiento, sobre personas incapaces de permanecer mucho tiempo en un mismo lugar. Sobre gente como yo.

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CHILD, Lee. Zona peligrosa. Barcelona : RBA, 2015

Howlin’ Wolf – Smokestack Lightning

 

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Para calmarme, me puse a pensar en música. En el estribillo de Smokestack Lightning. La versión de Howlin’ Wolf incluye un maravilloso grito estrangulado al final de la primera estrofa. Dicen que uno tiene que viajar de polizón en los trenes una temporada para entender bien el blues de los desarraigados. Se equivocan. Para entender el blues de los desarraigados hay que estar encerrado en algún lugar. En una celda. O en el ejército. Hay que estar enjaulado de una forma u otra. En un lugar desde donde las chispas de la chimenea de una locomotora den la impresión de ser el símbolo de la imposible libertad. Con mi abrigo como almohada, seguí escuchando la música en mi cabeza. Me quedé dormido al final del tercer estribillo.

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CHILD, Lee. Zona peligrosa. Barcelona : RBA, 2015

Bobby Bland – Further On up the Road

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En el ejército había tipos que tenían cosas así. Una maravilla. Pero estaban tirando el dinero. Porque el mejor equipo de sonido que hay en el mundo te sale gratis. Es el que tienes en la cabeza. Y suena todo lo bien que tú quieras que suene. Al volumen que tú quieras. Estaba apoyado en el rincón de la celda reproduciendo mentalmente un tema de Bobby Bland. Un viejo tema que me gustaba mucho. Lo estaba reproduciendo a todo volumen. Further On up the Road. Bobby Bland lo canta en sol menor. Lo que dota a la canción de cierto aire alegre y optimista. Contrapuesto al regusto amargo y vengativo de la letra. La canción a la vez se convierte en un lamento, en una predicción, en un consuelo. Y consigue el efecto que se supone que el blues tiene que conseguir. El relajado sol menor logra que la canción resulte casi dulce. No agresiva.

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CHILD, Lee. Zona peligrosa. Barcelona : RBA, 2015

Sheryl Crow – Every Day is a Winding Road

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Amanecía por el este cuando Reacher llevaba una hora de viaje. El cielo cambió de negro a gris, luego a púrpura y finalmente la luz naranja del sol apareció en el horizonte. Reacher apagó las luces. No le gustaba conducir con luces después del amanecer. Se trataba simplemente de un mensaje subliminal, dirigido a la policía del estado. Las luces encendidas después del amanecer sugieren todo tipo de cosas, como huidas nocturnas. El Mustang ya era lo bastante provocativo por sí solo. Era un coche llamativo, agresivo. Un tipo de coche que se solía robar a menudo.

Pero los policías que Reacher vio no se fijaron en él. Reacher condujo a una velocidad de ciento diez kilómetros por hora, como si no tuviera nada que esconder. Pulsó el botón del CD. Sonó Sheryl Crow, algo que no le molestó en absoluto. No lo quitó. Every day is a winding road, le decía Sheryil. Cada día es un camino tortuoso. “Lo sé —pensó—. A mi me lo vas a decir.”

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CHILD, Lee. Un disparo. Barcelona: RBA, 2011. p. 292

Sheryl Crow – Every day is a winding road

Moviola Criminal: “Traígame a Jack Reacher”

Creo que esta es la primera vez que escribo sobre Jack Reacher, un personaje de Lee Child, y que al menos en las novelas que yo he leído (El enemigo, El inductor, Un disparo y El camino difícil) evoluciona de policía militar a una suerte de vagabundo antisistema que viaja por Estados Unidos intentando pasar lo más desapercibido posible. Es una pena que RBA no se anime a editar toda la saga desde el principio porque por lo menos a mi, son unos libros que me gustan un montón; son muy entretenidos y se salen un poco del investigador al uso.

De este libro me ha gustado especialmente el efecto moviola. Al principio veremos cómo la policía va avanzando sistemáticamente en la resolución de un asesinato múltiple; se avanza a grandes zancadas y de forma implacable… y en un momento dado, cuando ya están poniéndole el lacito a la persona encausada, ésta dice una frase: “Traígame a Jack Reacher” y comienza el camino inverso. De forma más lenta pero de manera igual de implacable, Archer se encargará de encontrar los recovecos a la investigación y de buscar una explicación alternativa. Al final, la cosa no es lo que parecía.

Dos cosas creo que se deben destacar de las novelas protagonizadas por Reacher: por un lado el personaje protagonista, una especie de superhéroe de todas las artes que se aprenden en los marines o en los seals y que las tramas están muy bien construidas, con lo que son las clásicas novelas en las que ves que las piezas van encajando poco a poco y con bastante fundamento, sin truquillos de última hora.

Te dejo con este thriller tan a la americana. Una novela que difícilmente encontrarás recomendada en las revistas “de calado” literario pero que se lee muy fácil y que es posible que te enganche al sillón y sus páginas queden pegadas a tus manos. Y si te dicen que qué cutre eres leyendo estas novelas de Lee Child siempre puedes coger el teléfono y pedir “que te traigan a Jack Reader”. ¡Qué miedo!.

Lee Child

Un disparo

Traducción de María Fernández Gutiérrez

RBA, 2011