Bellini

(…)

JW ya estaba en el reservado, esperando su llegada. Se levantó. Le estrechó la mano. La miró a los ojos. Ella sonrió. Él no.

Él llevaba unos pantalones de franela gris oscuro con rayas, americana de doble botonadura y camisa azul claro con gemelos azules adornados con una corona real dorada. Llevaba el pelo repeinado, como si acabara de salir de la ducha.

Se sentaron. JW pidió un Martín. Natalie quiso tomar un Bellini.

Ojearon la carta de vinos.

(…)

LAPIDUS, Jens: Una vida de lujo. Madrid : Suma de letras, 2011.

Hoy vamos con todo un clásico. Os dejo en el enlace lo que dice la Wikipedia sobre este cóctel, y un video de Tuitwok estilo donde explican cómo prepararlo.

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Baklava

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Una hora y media más tarde. La cena había terminado. El postre: habían ya acabado el baklava, el schlag y la tarta. Ya habían tomado el café. El coñac, Hennesy XO: no quedaba nada en las copas.

Era suficiente A Viktor seguro que le dolían los músculos de la sonrisa.

A Natalie le apetecía salir esa noche. Quizá dormir en casa de Viktor después. O, dicho de otra manera: si su padre estaba contento, ella podría ir con él.

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LAPIDUS, Jens: Una vida de lujo. Madrid : Suma de letras, 2011.

Lou Read – Walk On The Wild Side

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Delante de él, había manadas de hombres. Hombres con camisetas interiores. Hombres con vaqueros azules y joyas. Hägerström bajó la mirada. El suelo era un mosaico verde. Miró los pies. El mosaico tenía el color del arcoíris. Alguien tocó su hombro. Levantó la mirada. Vio dos ojos claros.

—¿Eres miope? —El tío sonreía.

Hagerström le devolvió la sonrisa.

—No, quería llamar la atención sin más.

—Lo has conseguido.

El tío tenía la cabeza rapada, pero llevaba barba. Puso la mano sobre la espalda de Hägerström. Le llevó hacia dentro.

La espina dorsal de Hägerström emitía señales de chorros. Sinapsis fuertes. El cosquilleo se multiplicó por todo el cuerpo.

Ponían Lou Reed. Said, hey baby. Take a walk on the wild side. And the coloured girls go doo do doo do doo do do doo.

Hägerström siguió al hombre de la barba a la pista de baile.

La araña de cristal giraba lentamente.

Doo do doo do doo do do doo.

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LAPIDUS, Jens: Una vida de lujo. Madrid : Suma de letras, 2011.

Bob Sinclair – Love Generation

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Perdió a los chicos en la pista de baile. La música retumbaba. Bob Sinclair con voz distorsionada: Love Generation. La máquina de humo funcionando en una esquina. El estroboscopio centelleaba. El mundo en fotogramas. Fotograma uno: las tías de primera. Fotograma dos: la tía mueve los brazos por encima de la cabeza.

Fotograma tres: el escote de la misma tía delante de la cara de JW.

Kharma era un verdadero ligódromo; para pijos.

Estaba mareado, excitado. Era como si funcionara con gasolina de noventa y ocho octanos. JW quería bailar, magrear, meter mano, restregarse. Sobre todo, quería explotar. Quería tener una erección tan intensa que un gato pudiera afilarse las uñas en ella.

Movía las piernas diez veces más lejos de lo que solía La sensación era clara: era el mejor, el más salido, el más inteligente. El más genial. Ya lo iban a ver.

Se le acercó otra chica. Le besó en la mejilla. Le gritó al oído:

—Hola, JW. ¿Qué tal? ¿Cómo lo pasasteis el fin de semana antepasado?

JW echó la cabeza hacia atrás. La miró con fijeza.

—Sophie, qué guapa estás esta noche. ¿Estáis aquí todas?

—Sí, pero Louise no, está en Dinamarca. Ven a nuestra mesa a saludar.

Se cogieron de la mano. Él se dejó llevar.

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LEPIDUS, Jens. Dinero fácil (Trilogía de Estocolmo I). Madrid: Punto de lectura, 2010. p. 94

Técnicas de negociación

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 Hägerström hablaba de técnicas de negociación. En Asia siempre hay que ser educado, seguir el rollo de kapun khap, no mirar a los ojos. Nunca calentarse. No decir no, no, no y dárselas de duro. En lugar de eso decir sí, sí, sí y después cambiar de idea. Sonreír y fingir que ya había acuerdo, aunque todavía faltaran decenas de kilómetros para el encuentro.

—Da igual que tengas razón o no —dijo el exchapas —. Que hayan tratado de jugártela hasta la médula. Porque si te calientas, demuestras que has perdido el control y entonces pierdes. Entonces los tailandeses ya no te tienen ningún tipo de respeto. Siempre hay que conservar la calma.

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LAPIDUS, Jens: Una vida de lujo. Madrid : Suma de letras, 2011. p. 398

La imagen, en Flickr, es de matias asun

Kylie Minogue – Red Blooded Woman

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JW no tenía ni idea de lo que hablaba. Los otros chicos sonreían. Pasaron cinco minutos.

Llamaron a la puerta.

Putte fue a abrir. Los otros chicos se quedaron sentados en el salón.

Nippe bajó la música.

Entraron en la habitación una chica alta con abrigo y un chico culturista con chaqueta vaquera negra.

Putte estaba radiante:

Voilà. Para calentar el ambiente de esta noche.

La chica se dirigió hasta el estéreo, caminando como si estuviera desfilando en una pasarela. Segura de sí misma y con estabilidad, casi deslizándose, con tacones de aguja tan altos como media Torre de Kaknäs. No tendría más de veinte años. Pelo castaño totalmente liso. JW se preguntó si sería una peluca.

La chica cambió de disco. Subió el volumen.

Kylie Minogue: «You’ll never get to heaven if you’re scared of getting’ high».

La chica se quitó el abrigo. Debajo llevaba sólo un sujetador negro, tanga y medias con liguero. Empezó a bailar al ritmo de la música. Desafiante. Seductora.

(…)

LAPIDUS, Jens. Dinero fácil (Trilogía de Estocolmo I). Madrid: Punto de lectura, 2010. p. 35

Vikingos muy delincuentes

Con este comentario se finiquita la lectura de la Trilogía de Estocolmo, la enciclopédica obra de Jens Lapidus en la que se nos ha ido describiendo la cara B, la cara criminal, de uno de los países más civilizados de mundo. Una historia contada, además, con un estilo bastante lejano a la forma de narrar de los negrocriminales nórdicos. Estilo directo, rápido y sin concesiones. Se acabaron los devaneos de Martin Beck o las comidas de tarro de Wallander. Aquí lo que cotiza en bolsa es que haya acción. Los monólogos reflexivos y las largas diatribas sobre “hacia dónde se encamina nuestra sociedad” y “qué va a ser del estado del bienestar que tanto nos ha costado construir”, pasan a un segundo plano.

Me quedo con la sensación de haber leído una obra que se ha ido desinflando según han ido llegando nuevas entregas y en la que el gran descubrimiento para mi ha sido JW, un personaje muy original y muy bien logrado. Todo un arquetipo el de este joven que quería ser y vivir como un pijo; y que para ser uno de ellos, va a hacer lo que haga falta, desde conducir un taxi por los barrios por los que sus amigos nunca irían, pasar a ser el traficante de la jetset local o aprendiz de blanqueador de toda corona negra que pase ante sus despiertos ojos una vez que se da cuenta que es ahí, entre banqueros y testaferros donde está realmente el negocio. Un chaval que ve que la única forma de llegar a ser un vikingo distinguido es sabiéndose mover tanto con la gente de esa cara B de Estocolmo de la que hablaba un poco más arriba como con la aristocracia sueca.

En esta tercera entrega vuelven a aparecer casi todos los personajes que iniciaban la acción en “Dinero fácil” y algunos que también aparecían en “Nunca la jodas“: el ya mencionado JW que ha aprendido durante la acción del segundo libro lo poco que aun no sabía sobre blanqueo de dinero y delitos económicos; Jorge, acompañado de Mahmud, que ha decidido salir de la miseria dando un golpe en condiciones; el capo mafioso Radovan Kranjic, aunque el protagonismo se lo cede a su joven hija, Natalie… y luego algún personaje nuevo, como Hägerström, un policía infiltrado que es de lo más interesante de esta entrega.

Y me da la sensación de que en el momento en que Lapidus tiene que rematar la jugada, una historia que se ha ido fraguando poco a poco a lo largo de dos gruesos libros, pierde la oportunidad de hacer una gran novela negra. Que aunque la novela esté bien, con algunos personajes más que prometedores como los mencionados Natalie y Hägerström, hay otros que quedan muy desdibujados o pierden protagonismo. Es el inexplicable caso de Mahmmud, con sus eternas dudas entre el vivir como un sueco de verdad y la presión de la tradición musulmana. Otros, como en el caso de JW y Jorge, pierden gran parte de la fuerza que tenían cuando aparecieron en la primera novela. Están bien pero les falta un punto de genialidad.

Así que me he quedado un tanto decepcionado… y eso que el final está bastante bien resuelto, con sus sorpresas, equívocos… Un final bastante abierto que si no da pie a que a la trilogía le nazca por sorpresa un hermanito pequeño, quizá sí a que Lapidus pueda tirar de algún personaje de los que llegan vivos al final de la novela para escribir alguna novela más.

Ah!, y me ha gustado también cómo al final queda plasmando de forma bastante clara que la primera pregunta que debemos hacernos es cuál es la cara A y B del disco, y que cuando se habla de criminalidad, si nos ponemos a pintar en el suelo una raya y gritamos “que se pongan a este lado los criminales”, nos encontraremos en ese bando a personas que no esperaríamos.

Bueno, o quizá sí.

Una vida de lujo

Jens Lapidus

Traducción de Martin Simonson

Suma de letras, 2011