Johnny Cash – Danny Boy

(…)

Gurney pensó que el tono de su discurso estaba cuidadosamente construido, pulido por la repetición; sin embargo, la emoción que transmitía parecía bastante real. El tono de superioridad y los manierismos de Kale habían sido sustituidos, al menos por el momento, por una indignación rígida y justificada.

Entonces, en el silencio abierto que siguió a la diatriba, se oyó desde la flauta de la otra sala la inquietante melodía de Danny Boy.

La música asaltó a Gurney lentamente, de manera debilitante, como si abrieran una tumba. Pensó que tendía que excusarse, encontrar un pretexto para abandonar la entrevista, huir de allí. Habían pasado quince años, y aun así la canción era insoportable. Pero luego la flauta se detuvo. Gurney se sentó, con dificultades para respirar, como un soldado traumatizado por la guerra esperando que se reanude la artillería distante.

(…)

VERDON, John. No abras los ojos. Barcelona: Roca editorial, 2011

Soweto Gospel Choir – Amazing Grace

(…)

Sonrió como por obligación y lo dirigió hacia un sendero de losas que conducía desde el garaje a la entrada lateral de la vivienda. La puerta estaba abierta. Dentro, la casa parecía muy vieja, pero meticulosamente cuidada, con los techos bajos para conservar el calor y vigas talladas a mano típicas del siglo XVIII. Estaban de pie en medio de la cocina donde destacaba una enorme chimenea, así como un horno de gas de cromo y esmalte de la década de los treinta. Desde otra habitación llegaban los compases inconfundibles de Amazing Grace interpretada con una flauta.

(…)

VERDON, John. No abras los ojos. Barcelona: Roca editorial, 2011.