Doctor House

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Para relajarse, Conde decidió no pensar más en los Kaminsky mientras cubría a pie el trayecto de ocho cuadras hasta la casa de Tamara. Al llegar descubrió a la mujer en la sala de la televisión, en apariencia tranquila, concentrada en el disfrute de uno de aquellos episodios del Doctor House, abominable y repulsiva para el Conde. En su criterio, el tal doctor era el tipo más comemierda, petulante, imbécil e hijo de ¡la grandísima puta que hubiera podido salir de la cabeza de un guionista, y nada más de oírle la voz, su ánimo se volvió a alterar. Al verlo llegar, la mujer detuvo la proyección y, luego de recibir el beso más cariñoso que Conde guardaba en su repertorio de besos culpables, se quedó en silencio, observándolo.

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PADURA, Leonardo. Herejes. RBA. 2013

Missing Hugh II

 

La Imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Little Miss no Name

Cristina y los Stop – Con su blanca placidez

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-¿Y el gallego te compra los Converse?

El muchacho sonrió. Había recuperado su palidez vampiresca.

-¿Por qué tú crees que el viejo es rico? Es más tacaño que la madre que lo parió. Las cosas que tengo me las manda el puro de Chile. Pa joder a my mother

Conde también sonrió, pero no por lo que iba conociendo de los moradores del palacio, sino porque a su mente vino la letra de aquella versión de «A Whiter Shade of Palé», de Procol Harum, versionada al español por Cristina y los Stop y que hablaba de alguien amado que, muerto y enterrado, se le aparecía a la cantante con una «blanca palidez» que a Conde, desde siempre, le había parecido asquerosa y necrofílica. Una palidez como la de aquel muchacho al que Yoyi había llamado «pomo e’leche». Una blancura en la cual resaltaba como un alarido la cicatriz rojiza de unos diez centímetros que Conde había logrado ver en la cara interior del antebrazo izquierdo de Yovany.

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PADURA, Leonardo. Herejes. Barcelona : RBA. 2013