Muddy Waters – Everything gonna be alright

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Me tendió una tarjeta de visita.

—Está también el número del móvil; puede llamarme a cualquier hora. En la carpeta —la señaló con el mentón—, encontrará también un sobre con un anticipo. En metálico, naturalmente.

Se levantó y me dio la mano. La seguí con la mirada mientras se alejaba. Pensé aliviado que al fin y al cabo me la había quitado rápido de encima. Todavía podía disfrutar de una buena parte del concierto. Cooper acababa de empezar a tocar Everything gonna be alright de Muddy Waters. Lástima que no estuviese Mojo Buford tocando la armónica.

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CARLOTTO, Massimo. La verdad del caimán. Barcelona : Barataria, 2005. p.14

Astor Piazzola – Vuelvo al sur

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Había seguido sin mucha atención sus palabras. Me di cuenta de que me había quedado fascinado por sus gestos. Las manos marcaban el ritmo de cada frase. Parecía que pellizcasen calimbas, tocaran pieles de congas y tambores árabes.

¡Eres músico! —exclamé levantando el índice a la altura de su nariz.

Percusionista. Y cantante.

¿Cuál es tu estilo?

Es un popurrí propio. Ritmos calientes bien mezclados.

De blues nada de nada, ¿no?

El tango es el blues húmedo y sobrecogedor de Baires y la morna el blues triste y rebelde de Cabo Verde. Los aprovecho bien.

Me cantó en voz baja Vuelvo al sur de Astor Piazzola y Sodade de Cesaria Evora, y el calvados adquirió un extraño sabor.

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CARLOTTO, Massimo. En La verdad del caimán. Barcelona : Barataria, 2005. p. 226

Astor Piazzola – Vuelvo al sur

Linguine al pesto

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Le serví linguine al pesto. Con mucho parmesano. Su humor había mejorado, aunque seguía sintiéndose débil. Y fastidiada por un persistente prurito en cara y manos.

—Estás somatizando el estrés de estos días —comenté. Se te pasará pronto. Cuando volvió por la tarde, el prurito había empeorado y se le había extendido al pecho y a las ingles.

—Vete a mi casa. Llegaré lo antes posible. Y no comas demasiado, a lo mejor es una intoxicación. En la nevera hay yogures.

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CARLOTTO, Massimo. En Hasta nunca, mi amor. Barcelona: Emecé editores, 2011. p. 166

Linguine al pesto (El rinconcito de Maryam)

De oca a oca, y tiro porque me toca

Oiga, ¿usted ha pensado alguna vez que le gustaría cambiar de vida al precio que fuese?. ¿Ha llegado incluso a la conclusión de que haría cualquier cosa por conseguir sus objetivos?. ¿Es de la gente que se ha dado cuenta que al final, lo de que el fin justifica los medios es el pan nuestro de cada día y que cuanto antes te arrimes a ese carro, antes vas a llegar a tu destino?

Pues entonces ya estás tardando en acercarte a una librería o una biblioteca y agenciarte “Hasta nunca, mi amor” un librito muy potente de Massimo Carlotto y que a la postre, ha resultado ser todo un tratado sobre qué pasos hay que dar para convertirse en un auténtico cabrón.

Carlotto nos cuenta una historia muy sencilla. Nos relata las peripecias de un antiguo militante de extrema izquierda que quiere acabar con su antigua existencia y llevar una vida más convencional. Pero lo bueno empieza a partir de ahí, ya que Giorgio Pellegrini (así se llama la perla) no escatimará en medios para conseguir lo que se ha propuesto, y el amigo Giorgio no es que se conforme con llevar una vida sencilla y anónima. No. Él ha decidido que ya ha perdido bastante el tiempo entre sus camaradas italianos y las selvas centroamericanas y que lo que quiere es vivir a todo trapo.

Y es abrir esa compuerta y empezar la descripción de un itinerario de inserción criminal de lo más completo: chantaje, mentiras, alianzas mafiosas, robo, extorsión, asesinato, corrupción…. En la ruleta criminal en la que convierte la vida de Pellegrini es siempre él el que dice lo de “no va más”.

 Es esta una novela que se lee en un pispás, en parte porque no es muy voluminosa, y en parte porque el estilo es tremendamente dinámico y muy directo. Tan directo que la vida de Giorgio resulta un juego de la oca en el que nuestro protagonista va a ir de delito en delito (y tiro porque me toca) salpicado con intensas relaciones con distintas mujeres, sobre todo cuarentonas, la debilidad de Giorgio.

Una novela absolutamente amoral, donde los límites entre el bien y el mal no existen y donde todas las personas son de usar y tirar. Una novela donde lo único que importa es Giorgio, y el muy cabrón se las apaña estupendamente para caer siempre de pie. No importa que pierda de vez en cuando un par de piezas dentales. La cosa es caer de pie.

Massimo Carlotto

Hasta nunca, mi amor

Traducción de Mª Angeles Cabré

Emecé editores, 2011