4 Non Blondes – What’s Up

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Una vez cogimos del vestuario un cartel antiguo, un trapecista con maillot pasando a través de un aro en llamas. Se llamaba Rustam Trifon y trabajaba en el circo de Moldavia. Era guapísimo, como un dios, rubio con ojos acerados.

Nos prestábamos el póster, una semana cada una. Nos chiflaba tener a Rustam Trifon como ídolo. No tenía nada que ver con Filip Nikolic, de los 2Be3. Nos desgañitábamos cantando What’s up, de las 4 Non Blondes, soñando con echar a andar por los caminos de Transnistria… Allí era donde vivía Rustam.

Hicimos nuestra primera colonia como monitoras en 2001, en Bois-Plage-en-Ré. Frédéric era el director y Mimy seguía encontrándolo igual de guapo con el pelo corto y el ukelele. Eran los mismos niños de los barrios de Elbeuf, o sus primos, sus hermanos pequeños, tal vez ya sus hijos. Mimy y yo nos tronchábamos de risa cuando los levantábamos por la noche para que fueran a hacer pipí y comprobábamos si el colchón y el pijama estaban secos.

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BUSSI, Michel. No lo olvides jamás. Punto de lectura, 2016

La Grange – ZZ Top

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 El silencio entre Mona y yo habría podido durar una eternidad. El riff de La Grange, de ZZ Top, sonó antes de que la investigadora se alejara.

¡La melodía de mi móvil! Había recibido un mensaje. Con un gesto impaciente, rescaté el teléfono del fondo de un bolsillo.

—¿Una admiradora? —me preguntó Mona con curiosidad. Parecía encantada de que un elemento exterior rasgara la telaraña en la que nos debatíamos. Leí el mensaje y opté por el apaciguamiento.

—No sabes la razón que tienes…

—¿Joven y guapa?

—Guapa, sí. Pero demasiado joven.

—¿Qué edad tiene?

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BUSSI, Michel. No lo olvides jamás. Punto de lectura, 2016

Les Rita Mitsouko – Marcia Baila

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A Frédéric Saint-Michel le gustaba que lo llamaran Chichin, por otro Frédéric, el guitarrista de los Rita Mitsouko. Saint-Michel cultivaba una imagen de dandi cool: pelo largo, barba incipiente, voz grave. Había conservado de una educación rigurosa y diez años de patrulla en los scouts un sentido de la moral que tranquilizaba a Charles y a Louise, y de una vuelta al mundo que hizo él solo con menos de veinte años, una vena de locura que seducía a las chicas, incluidas las mucho más jóvenes que él.

Incluida Myrtille.

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BUSSI, Michel. No lo olvides jamás. Punto de lectura, 2016