Archivo de la etiqueta: Petros Markaris

Arroz con puerros

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—¿Que ya no verás más la tele, dices? Bah. Mi madre siempre dice que los grandes milagros sólo duran tres días —bromea Fanis.

—Escucha, hijo mío —le replica Adrianí—. Todo eso que dicen, eso de que el país está iniciando una nueva etapa de su historia, ¿sabes?, son paparruchas, simples paparruchas. Aquí lo único que pasa es que estamos volviendo a los años cincuenta. Y en los cincuenta, como no había televisión, escuchábamos la radio. Y punto.

Ha preparado arroz con puerros, con el ineludible plato de queso feta, y pimientos rojos asados. Incluso en esta época de economía de subsistencia, mi ahorrativa mujer consigue poner dos platos en la mesa.

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MARKARIS, Petros. Pan, educación, libertad. Tusquets, 2013

 

Y como no he encontrado una receta específica como la de Adrianí, os dejo la receta de elcocinerocontirantes de Arroz con puerro y calabacín.

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Calabacines rellenos de arroz

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Con ella vino Uli, para empezar las clases de informática. Cuando Katerina le contó que también Adrianí quería escuchar Radio Esperanza, Uli la invitó a acompañarnos. Le enseñó cómo encender el ordenador y luego utilizó un truco para que, en adelante, no necesite el ratón para conectar la radio; ahora basta con pulsar la tecla F3. Adrianí se retiró encantada y llegó mi turno. Uli me enseñó en un par de horas lo que yo no habría sido capaz de aprender ni en dos semanas. Es decir, cómo redactar un texto, cómo guardarlo, cómo abrir el correo electrónico y cómo descargar archivos de Internet. El joven, además, fue tan encantador que alabó mi inteligencia en lugar de presumir de sus propias habilidades. Como recompensa, cenó calabacines rellenos de arroz con salsa de huevo y limón, que devoró sin parar de exclamar con la boca llena: «Delicious, delicious!». En realidad, esta mañana debería haberme sentado al ordenador para seguir practicando yo solo, pero hace tantos años que combato el insomnio con la ayuda de Dimitrakos que me ha parecido una traición dejarle de lado.

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 MARKARIS, Petros. Pan, educación, libertad. Barcelona, Tusquets, 2013

Imposible conseguir la receta de Adrianí, así que os dejo por un lado la que me ha parecido que podría asemejarse más, el Kilokitàkhi Gemistó del blog Asopaipas, y por otro lado, la versión de un cocinero al que sigo en Youtube, el Cocinero Universitario.

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Jerarquía

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—El asesinato de Dimos Lepeniotis ha sido el tercero de una serie de asesinatos cuyo modus operandi es muy similar —prosigo, después de ocupar nuestros asientos—. De ahí que mi primera pregunta no se refiera a las actividades recientes de la víctima, sino a su pasado. ¿Pertenecía Dimos Lepeniotis a la generación de la Politécnica?

—Desde luego —responde un tipo con perilla—. No sé si participó en la ocupación de la Politécnica, pero perteneció al Frente Antifascista Panhelénico.

Poco a poco empiezo a forjarme una idea de la evolución de la generación de la Politécnica, que se parece mucho a la de la Iglesia. Igual que en la jerarquía eclesiástica, que se empieza siendo diácono para ascender a obispo, en la generación de la Politécnica se empezaba siendo un simple luchador antifascista para llegar a ser empresario, profesor universitario o alto cargo sindical. La única diferencia estriba en que la generación de la Politécnica ascendía los peldaños mucho más deprisa de lo que permite la jerarquía eclesiástica.

Con Dimos Lepeniotis se ha completado el trío politécnico, y me veo obligado a repetir las mismas preguntas, pese a que ya sé que recibiré las mismas respuestas.

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MARKARIS, Petros. Pan, educación, libertad. Barcelona, Tusquets, 2013

La imagen, en Pixabay y de Dominio Público, es de ejaugsburg

 

 

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Burocracia – Obstrucción – Ineptitud

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¿Qué fue lo que le impidió a Makridis adaptarse, aprender a pensar y actuar como un griego? Como siempre en los momentos de dificultad e incomprensión, recurro al diccionario de Dimitrakos. Leo todas las voces que pudieran tener que ver con nuestra mentalidad y acabo centrándome en tres de ellas.

«Burocracia: f. 1. Concentración del poder administrativo en las oficinas públicas y tramitación de los expedientes públicos a través de documentos oficiales y procedimientos administrativos mayormente innecesarios. / 2. Persistencia en las formas para la tramitación de los casos, con la subsiguiente prolongación de la misma.»

«Obstrucción: f. Obstáculo a la ejecución de una obra, impedimento de una labor.»

«Ineptitud: f. 1. Insuficiencia, falta de capacidad, destreza o aptitud para algo. / 2. Cualidad del que no es apto para el trabajo, el ascenso o la ordenación religiosa. / 3. Falta de competencia para la administración de la justicia.»

«Éste es el tríptico que define nuestra vida en Grecia», me digo, satisfecho de haber llegado a esta conclusión.

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MÁRKARIS, Petros. Hasta aquí hemos llegado. Barcelona : Tusquets, 2015

La imagen, en Pixabay y de Dominio Público, es de 99pixel

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Sablazo

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Busco en el diccionario una voz que concuerde más con el caso de Pródromos y encuentro «sablazo»:

«Sablazo: m. 1. Impuesto por cabeza en la época del Imperio otomano, abonado por todos los habitantes no musulmanes del país con tal de evitar servir en el ejército. / 2. Contribución obligatoria onerosa, gravamen.»

Éste es el problema de Pródromos y de todos los griegos que se dejaron llevar por el dicho popular y quisieron «tener un techo sobre la cabeza». No se dieron cuenta de que habían vuelto los tiempos de la dominación otomana y que, como entonces, se nos pide que paguemos un impuesto. Sólo que ahora las cosas están todavía peor que en la época de los turcos, porque entonces, al menos, pagábamos el impuesto por cabeza, pero nos librábamos del servicio militar, como explica el Dimitrakos. Mientras que ahora pagamos el impuesto, pero la mili continúa siendo obligatoria.

Claro que si preguntamos a los políticos que nos gobiernan, nos dirán que no se trata de un impuesto sino de una «contribución caritativa» para salvar el alma de Grecia, es decir, algo como un tributo a un muerto.

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MÁRKARIS, Petros. Hasta aquí hemos llegado. Barcelona : Tusquets, 2015

Engagement Ring Luxury Tax Monopoly

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Philip Taylor

 

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Violencia

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«Violencia: f. 1. Fuerza física, robustez, vigor. / 2. Manera de proceder violenta. / 3. Acción violenta o coacción moral ejercida sobre una persona para obligarla a una determinada acción u omisión. / 4. Fuerzas de la naturaleza, empuje. / 5. Uso de la fuerza física, material o moral para imponer la propia voluntad; acto violento, actitud violenta, extorsión, fuerza ejercida…»

Encuentro lo que estaba buscando y me detengo, porque las acepciones son interminables. Las acciones relacionadas con Katerina pertenecen a la última acepción. La agresión fue un «uso de la fuerza física para imponer la propia voluntad». Ahora bien, si el agresor tenía fuerza física, robustez o vigor necesarios para ejercer la violencia seguimos sin saberlo, porque una cosa es la fuerza física y otra muy distinta usar brutalmente un puño americano. También el vídeo entra en la categoría de la «extorsión» o la «fuerza ejercida».

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MÁRKARIS, Petros. Hasta aquí hemos llegado. Barcelona : Tusquets, 2015

Seminário “Juventudes contra Violência”

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de upslon

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Soborno

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«Soborno: m. 1. Acción y efecto de sobornar. / 2. Impeler a alguien, valiéndose de su cargo y por medios ilícitos, a hacer algo contrario a su deber. / 3. Dádiva con que se soborna. / 4. Lucro, obtención ilícita de dinero.»

Por fin, en la última acepción del diccionario encuentro lo que buscaba. Vranás obtuvo dinero «valiéndose de su cargo» y después, cuando lo pusieron de patitas en la calle, por «medios ilícitos».

Estoy sentado en el salón, como siempre que hojeo el Dimitrakos por la mañana. Adrianí está tomando un café con Sevastí y Pródromos sigue encerrado en su habitación, donde se pasa la mayor parte del día. Fanis está seriamente preocupado. Habló con Maña del tema y ella le sugirió que le dejara tranquilo por un tiempo y que luego lo llevara a su consulta, porque no cree conveniente hablar con él en nuestra casa.

Me despido de Adrianí y Sevastí con un «Hasta luego» y salgo con intención de hacer una primera parada en el centro de indigentes y hablar con Zisis. No sé qué puede decirme para ayudarme, pero cuando das palos de ciego, cualquier ayuda es buena.

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MÁRKARIS, Petros. Hasta aquí hemos llegado. Barcelona : Tusquets, 2015

Money Crush (105/365)

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Rocky Lubbers

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