Hamsa

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—Tengo otra pregunta.

—Dispare.

Se llevó la mano al bolsillo de la chaqueta y sacó un colgante con una tira de cuero, un amuleto que representaba la palma extendida de una mano derecha. Me recordaba a algo que había visto hacía no mucho, pero no conseguía recordar el qué.

—Se lo quitaron del cuello al señor Develi en el hospital y se lo entregaron a los forenses. ¿Sabía usted que lo llevaba?

—No y, de haberlo sabido, le habría ordenado que se lo quitara de inmediato. La FIFA prohíbe que los jugadores lleven cualquier tipo de joya durante el partido. Pueden incluso amonestarte.

Se pegó unos tironcillos de su extraña barba experimental durante unos segundos, lo que me llevó a pensar que debía de habérsela dejado para justificar aquellas pausas para cavilar.

—Teniendo en cuenta lo que acaba de decir, que llevar algo así está prohibido, ¿imagina alguna razón por la que se arriesgaría a ponérselo?

—No. ¿Es griego?

—Creo que es árabe.

—¿Qué es?

—Se supone que protege del mal de ojo. Los cristianos lo llaman mano de María. Los judíos, mano de Miriam. Los árabes, por su parte, lo llaman hamsa: la mano de Dios.

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KERR, Philip. La mano de Dios. RBA, 2016

La imagen, con licencia Creative Commons, es de la Wikipedia

Mercado de invierno

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Cuando la gente del mundo del fútbol profesional habla de lo bonito que es este deporte, normalmente no contempla las vacaciones navideñas. Y siempre que recuerdo esa historia de la revista Boy’s Own sobre un partido de fútbol amistoso disputado en tierra de nadie durante la Primera Guerra Mundial por soldados británicos y alemanes, pienso para mis adentros: «Sí, ya, quisiera yo verlos con un portero en baja forma y alineando a un centrocampista gilipollas y holgazán que espera fichar por otro club para duplicar su ficha ya de por sí astronómica en el mercado de invierno». El mercado de invierno es el periodo de cuatro semanas durante el cual la FIFA autoriza a los clubes europeos a fichar a un nuevo jugador a mitad de temporada. Francamente, la idea me parece una estupidez —lo cual es típico de la FIFA—, porque fomenta una mentalidad de mercadillo en el que los clubes intentan desprenderse de los trastos inútiles para pagar barbaridades por una estrella de turno que pueda brindarles la posibilidad de ganar algo o, simplemente, de permanecer en la categoría.

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KERR, Philip. Mercado de Invierno. Barcelona : RBA, 2015

Gewürze Ägyptischer Bazar

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Martin Fisch