The animals – The House of the Rising Sun

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Vince se repantingó en el asiento y la vio bailar para él, igual que bailó, supuso, aquella noche para Beresford. Movía el cuerpo esbelto sin esfuerzo, siguiendo el ritmo de la música. Y todo tipo de inhibición o de distinción de clase salió por la ventana en cuanto ella se subió a la mesa. Los ritmos sucios del rhythm & blues contribuían sin duda a la igualdad de clases. No bailaba como una chica blanca y estirada que no sabía llevar el ritmo, sino como una de las Ronettes atrapada en la cascada del sonido cuando pusieron Be My Baby.

Sacó lo mejor de su repertorio cuando Vince pinchó The House of the Rising Sun, de Eric Burdon and the Animals.

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MILLER, Danny. Suerte Maldita. Madrid : Siruela, 2016

The Kinks – You Really Got Me

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Él fue hasta el equipo de alta fidelidad, junto al que todavía estaban desperdigados por el suelo los discos sencillos. Los había de música clásica, buenos instrumentistas de jazz, y algo de motown y de soul sureño. Algunos de aquellos pecados veniales sonaron en la noche de autos. Como si leyera en la mente de Vince, Isabel dijo:

—Johnny podía llegar a encasillarse en algunas cosas, pero no en la música. Escuchaba de todo.

La selección ya la habían hecho y Vince solo tenía que mirar al suelo: eran los discos sencillos que estaban fuera de sus fundas, todos los cortes que habían sonado en aquella noche fatídica, como You Really Got Me, de los Kinks.

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MILLER, Danny. Suerte Maldita. Madrid : Siruela, 2016