Txatxingorri

(…)

—¿La violó?

—Diría que no, aunque no puedo estar seguro hasta que la examine más a fondo. La puesta en escena tiene un marcado aspecto sexual… Rasgar la ropa, dejar el pecho al aire, rasurar el pubis… Y lo del pastelillo… Parece una mantecada, o…

—Es un txatxingorri —intervino Amaia—. Es un pastel típico de esta zona, aunque éste es más pequeño que los que suelo ver. Pero es un txatxingorri, sin duda. Manteca, harina, huevos, azúcar, levadura y chicharrones fritos para hacer una torta, una receta ancestral. Jonan, que lo metan en una bolsa y, por favor —dijo Amaia dirigiéndose a todos—, lo del pastel que no salga de aquí, de momento esta información es reservada.

Todos asintieron.

—Aquí ya hemos terminado. San Martín, es suya.

Nos vemos en Medicina Legal.

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REDONDO, Dolores. El guardián invisible. Destino, 2013

Txatxingorri

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Ana

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Psycho-Chor Jena – Only You

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Había una escalerilla de mano ominosamente ubicada bajo el aplique de luz de la cocina. Un lugar ideal para una cuerda en la que ahorcarse. La plegué y la coloqué en el espacio que había debajo de las escaleras.

—¿Cuántos freudianos hacen falta para meterla en una bombilla? —le pregunté a Jimmy para aligerar el ánimo.

—No lo sé —dijo.

—Dos. Uno para cambiar la bombilla, el otro para sostener el pene… Quiero decir, la escalerilla. —Jimmy no lo entendió. —Creo que ya está todo —dije.

Volvimos al Land Rover y nos metimos en el vehículo. Llegamos justo a tiempo para oír que en el programa Chart Show anunciaban el número uno navideño de 1983. Era «Only You» de Vince Clark, en una versión a cargo de un tedioso grupo vocal a capela.

—Últimamente me desconcierta el gusto musical de este país —dije.

Jimmy me dedicó su sonrisa de veinticuatro años y no respondió.

(…)

McKINTY, Adrian. Por la mañana me habré ido. Alianza, 2016

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Loretta Lynn – Coal Miner’s Daughter

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—Todavía tienes un poco de sangre en la cara —me dijo.

Mientras me miraba en el retrovisor, su meñique me tocó la mandíbula.

—Justo aquí —señaló.

Me la limpié con un poco de saliva. Di la vuelta a la cinta del radiocasete y empezó a sonar Loretta Lynn y el punto de la barbilla en que ella me había tocado palpitó con una ligera sensación de calidez. Intenté que siguiera hablando porque así sería más fácil lidiar con ella y yo no quería que se dejase arrastrar por la conmoción de lo ocurrido. O tal vez sólo quisiera escuchar una voz. Apenas empezaba a asimilar todo lo que había ocurrido, así que es perfectamente posible que necesitara que alguien me hablase.

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PIZZOLATTO, Nic. Galveston. Salamandra, 2014

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Heisenberg

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 Dos cosas. La primera: ¿alguna vez has oído hablar de Heisenberg?

—¿El científico? Sí —respondió sorprendiendo al detective—. Un poco. Un tipo curioso: la incertidumbre y todo eso de que no podemos estar seguros de lo que vemos. Para alguien dedicado a la ciencia debía de ser muy frustrante comprobar que después de tanto trabajo y tanta investigación no llegaba a ninguna certeza.

—Para alguien dedicado a la ciencia… o a cualquier otra tarea —dijo Cupido.

—¿Por qué me lo preguntas?

—Nunca lo había oído mencionar, pero anoche me hablaron de él. Heisenberg llegó a la conclusión de que los átomos se comportan de distinta forma cuando los iluminan en un laboratorio que cuando están en la sombra y nadie los observa.

—Como nosotros —murmuró el Alkalino.

—¿Sabes que era el científico que menos hacía el amor de todos los científicos?

—¿Bromeas?

—Cuando encontraba el momento no encontraba la posición, y cuando encontraba la posición no tenía energía. Esperando la continuación, el Alkalino esbozó una sonrisa que el dolor detuvo.

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FUENTES, Eugenio. Mistralia. Tusquets, 2015

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Ella Fitzgerald and The Inkspots – Into Each Life Some Rain Must Fall

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Como era un día típico de la meteorología primaveral del Ulster, una fuerte lluvia horizontal azotaba ahora contra las ventanas de la cocina, así que decidí poner el mando del tocadiscos en 78 rpm y, después de rebuscar un poco, di con Into Each Life Some Rain Must Fall de los Ink Spots con Ella Fitzgerald.

Aguanté que el chico de los Ink Spots cantara el primer verso, pero cuando entró Ella casi me lo pierdo. Porque el teléfono me sobresaltó.

—¿Diga?

—¿Sabes cómo es eso que siempre me dices de que soy un puto vago y que no me tomo el trabajo en serio?

Era Matty.

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McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

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Salado

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1 parte de ginebra o vodka

3 partes de jugo de toronja

Sal

 Mezcle la ginebra con el jugo en un vaso alto con hielo y escarchado con sal.

 El perro salado es una variación del Greyhound, la diferencia es la sal. Se comenta que la bebida nació en tiempos de la guerra, en el Pacífico. Su popularidad en las islas fue por la facilidad de encontrar el jugo de toronja fresco. En los cincuenta fue llevado a los torneos de golf en Palm Spring, como aperitivo después de una larga caminata de 18 hoyos. Dean Martin lo hubiera disfrutado mucho.

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HAGHENBECK, F.G. Trago amargo. Roca editorial, 2009

 

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Van Morrison “Hard Nose the Highway

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Esa noche, Rebus estaba en casa sentado en su sillón, dormitando, cuando sonó el timbre. Se levantó, se frotó la cara para devolver la vida a los músculos faciales y levantó la aguja de Hard Nose the Highway antes de dirigirse al recibidor. Pulsó el botón del interfono para preguntar quién era.

—Stefan —fue la respuesta—. Tenemos que hablar.

(…)

 

RANKIN, Ian. La Biblia de las tinieblas. Barcelona: RBA. 2014

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