Ian Hunter – All the Young Dudes

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Mehmet Kalak había dado descanso a Coldplay y U2 y estaba probando a Ian Hunter con la clientela. Los altavoces atronaban con «All the Young Dudes».

—¿Qué te parece? —preguntó Mehmet.

—No está mal, pero molaba más por David Bowie —respondió la clientela.

Mejor dicho, Øystein Eikeland, que se había colocado al otro lado de la barra ya que su trabajo había terminado. Y, en vista de que tenían el bar para ellos solos, Mehmet subió el volumen.

—¡Por muy alto que pongas a Hunter! —gritó Øystein levantando su daiquiri.

Era el quinto. Opinaba que, puesto que lo había preparado él mismo y por tanto debía considerarse parte de su aprendizaje como encargado de bar, eran gastos de formación y por tanto deducibles en la declaración de la renta. Y dado que como empleado le hacían precio especial, pero pensaba presentar el gasto por la cantidad del precio de venta al público, en realidad ganaba dinero con las consumiciones.

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NESBO, Jo. La sed. Reservoir books, 2017

 

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Pastel de Kabratxo

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Tardamos en pedir la cena. Se nos fue el tiempo en celebrar lo hermosa que estaba la playa, el fresco de la noche, el sosiego, la suerte que teníamos de vivir en una ciudad como la nuestra. Parecíamos franceses de tanto chovinismo. El pobre camarero se acercó hasta dos veces a tomarnos nota. Al final nos dio apuro por él: abandonamos nuestra conversación por un instante y nos centramos en la carta. Para que el hombre nos perdonara el abandono, lo tentamos a que nos recomendara un par de platos. Eso. Nos poníamos en sus manos expertas. El camarero debía de estar acostumbrado a esa batalla porque traía bajo el brazo su propuesta aprendida, Entonces será una ensalada de arenque con frutos secos, un lenguado a la meunière a compartir y un pastel de cabracho que está para chuparse los dedos. Nos rendimos ante su convicción. Y, cuando se hubo perdido dentro del restaurante, Beatriz sonrió con malicia, ¿Ves?; al final vamos a cenar lo mismo que yo pensaba cocinarte; sólo que aquí lo pintan en colores.

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CORREA, José Luis. Nuestra Señora de la Luna. Alba, 2012

 

Blind Willie Johnson – Tear This Building Down

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Nos quedamos de pie unos segundos y giré para marcharme.

—De todas maneras, no te diremos dónde está Dermot —dijo Fiona.

—Lo sé. Esto no es por eso.

—¿Y por qué es?

—Por los viejos tiempos.

Bajé las escaleras, subí al BMW y encendí las luces. La lluvia caía con más fuerza que nunca, así que puse al máximo los limpiaparabrisas y el desempañador. Atravesé el Shantallow. Estaban llegando unos coches de bomberos del Waterside para apagar el incendio de la tienda de Poppy Devlin pero, como era habitual, se había reunido una multitud para contemplar embobados las llamaradas y arrojar botellas de leche y piedras a los bomberos impidiéndoles acercarse. Rebusqué en la caja de casetes y saqué la cinta de Blind Willie Johnson. Apreté el avance rápido hasta que llegué a la pista cuatro, «Tear This Building Down», «Demoler este edificio». La guitarra emitió sus rasgueos y Blind Willie Johnson gruñó la letra: «Bien, si pudiera hacer lo que quiero, Señor, en este mundo malvado, Señor. Si pudiera hacer lo que quiero, Señor, demolería este edificio…».

Por fin dejó de llover y mantuve una buena velocidad durante el viaje hacia el sur. Cuando llegué a Carrickfergus, no eran más de las diez de la noche, pero estaba tan cansado que me acosté de inmediato y, por una vez, dormí el sueño de los justos.

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McKINTY, Adrian. Por la mañana me habré ido. Alianza, 2016

 

Makarov

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—Ya. ¿Y el arma?

—No la han encontrado. Enviamos equipos de búsqueda y buzos a rastrear el río y sus alrededores, sin resultado. Eso no significa que la pistola no esté ahí; el fango, el lodo… ya sabes.

—Ya sé.

—Dos de los inquilinos del piso han declarado que Oleg les había enseñado una pistola, y se jactó de que era igual que las que utilizaba la mafia rusa. Ninguno de los dos entiende de armas, pero después de mostrarles fotos de unas cien pistolas, parece que ambos señalaron la Odessa. Y esas suelen emplear, como ya sabes…

Harry asintió con la cabeza. 9×18 mm Makarov. Y además, era casi imposible no reconocerla. La primera vez que vio una Odessa pensó en la vieja pistola futurista de la portada del disco Foo Fighters, uno de sus muchos cedés que habían terminado en casa de Rakel y Oleg.

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NESBO, Jo. Fantasma. Random House, 2015

La Imagen es de la Wikipedia

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La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Michael Tefft

Buddy Knox – Party Doll

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Entró en la gasolinera. El gerente, que había sido un tipo fuerte y ahora sólo era un tipo gordo, estaba sentado en su escritorio; como siempre, sin hacer nada. En la radio sonaba Party Doll, con Buddy Knox y su suave forma de cantar, y con ese bonito solo de guitarra con ritmo de rock and roll que venía después. A Stewart le gustaba. No era Link, pero estaba bien.

—¿Podemos hablar? —preguntó Stewart.

—Adelante —dijo el gerente, sin mirarlo a los ojos.

—¿Cuándo me darás la oportunidad de arreglar coches?

—Cuando hagas el cursillo.

—Podría montar y desmontar un motor con los ojos cerrados.

—Bueno, tal vez puedas aprovechar ese don en un circo —observó el gerente—, pero el cartel de ahí fuera dice «mecánicos titulados». Si quieres trabajar de mecánico, nuestra empresa matriz exige que hagas el curso.

«Que le den por culo al curso —pensó Stewart—. No he estudiado desde que estuve en Montgomery Blair, cuando tenía dieciséis años. No necesitaba cursos entonces y, desde luego, no necesitaba terminar la secundaria. Para saber trabajar en un coche no hace falta sentarse en un aula.»

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PELECANOS, George. Revolución en las calles. Zeta bolsillo, 2005

Gibson

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6 partes de vodka

1 parte de vermut

2 cebollitas de cambray

Hielos

Mezcle las bebidas con el hielo en el vaso mezclador, agitándolo para escarchar. Sirva en una copa de coctel. Adorne con las dos cebollitas en un palillo.

En Chicago el coctel Gibson fue bautizado en los bares clandestinos de tiempos de la prohibición. El nombre viene de las características cebollitas que representan los senos de las famosas mujeres Gibson. Estas eran la personificación del ideal femenino de la época dibujado durante las dos primeras décadas del siglo Veinte por el famoso ilustrador de la revista Life, Charles Dana Gibson. Muchas modelos posaron para Gibson, como Anaïs Nin. Otro ilustrador, Harry G. Peter, tomó el modelo para realizar los cómics de Wonder Woman.

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HAGHENBECK, F.G. Trago amargo. Roca editorial, 2009

La imagen es de la Wikipedia

The White Stripes – Blue Orchid

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—¿Los mormones usan crucifijos?

—No —dijo Wyller—. Creen que la cruz simboliza la muerte y es pagana. Creen en la resurrección.

—Mmm… Así que un mormón con un crucifijo en la pared es casi como…

—Un musulmán con una caricatura de Mahoma.

—Exacto.

Harry subió el volumen de la música que sonaba en la radio. The White Stripes. «Blue Orchid.» Guitarra y batería. Desnudo. Nítido. Subió el volumen sin saber muy bien qué era lo que quería silenciar.

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NESBO, Jo. La sed. Reservoir books, 2017